|
II
FORO SOBRE CLANDESTINIDAD LABORAL
.:
Del diagnóstico
a las soluciones :.
Coincidencias
entre los distintos sectores involucrados: empresarios, trabajadores
y el Estado
Los
distintos sectores involucrados en la problemática del
trabajo en negro -el Estado, los empresarios y los trabajadores-
coincidieron hoy en la necesidad de instalar el tema en el centro
del debate nacional y la urgencia de aportar respuestas inmediatas
para atacar una situación que ya alcanza al 47,5 por
ciento de la población económicamente activa.
En
el marco del II Foro sobre Clandestinidad Laboral, organizado
por la Unión Argentina de Entidades de Servicios (UDES),
la viceministro de Trabajo, Noemí Rial; el titular de
la Administración Federal de Ingresos Públicos,
Alberto Abad; el laboralista Héctor Recalde y el empresario
Norberto Peluso señalaron que el trabajo en negro tiene
una incidencia en la economía argentina que llega a proporciones
que comprometen su desarrollo sustentable.
Peluso
y el titular de UDES, Jorge Álvarez, destacaron que se
está llevando al país a contraer una "enorme
e inafrontable hipoteca social" que obliga a revertir "este
fenómeno de la clandestinidad laboral que ha instalado
una cultura de evasión y elusión, ya que aquellas
empresas que mantienen trabajadores informales no cumplen tampoco
con otras obligaciones fiscales".
Los
empresarios señalaron que, en contrapartida, las empresas
que sí cumplen con todas las normativas y obligaciones
están sujetas, por esta misma razón, a una altísima
presión fiscal. "Sufren, de tal manera, la aplicación
de impuestos distorsivos -al cheque, a los sellos, a los ingresos
brutos- incluso tasas de abasto municipales que se parecen en
mucho a las abolidas aduanas internas".
En
el capítulo de las demandas, UDES señaló
algunos aspectos conducentes a despejar la incertidumbre empresaria.
En tal sentido se refirió a la "necesidad de contar
con una solución al tema Ley de Riesgos de Trabajo que
no implique mayores costos empresarios en la economía
formal y acabe con la reaparición de la industria del
juicio por accidente".
Entre
los reclamos al Estado está también en el primer
plano el cese de la aplicación de la doble indemnización,
teniendo en cuenta la recuperación de la economía
y, consecuentemente, del empleo". En el final del capítulo
la UDES recordó que la Argentina resurge de "una
tremenda crisis económica con un default y quita de deuda
pública que no tuvo su correlato en las empresas privadas
que, ante la emergencia, mantuvieron deudas con el fisco".
Para
la UDES, los mecanismos instrumentados imposibilitaron, por
su alto costo, la normalización tributaria, llevando
a la irregularidad a muchas pequeñas y medianas empresas.
"La realidad muestra que vastos sectores se han sumado
a un sistema perverso -el de la clandestinidad laboral-, en
algunos casos por no poder sobrevivir de otra forma. La solución
para erradicar o disminuir la clandestinidad laboral provendrá
de una política global que, a nuestros entender, debe
estar orientada a alentar a las empresas cumplidoras y a las
que modifiquen su comportamiento", enfatizó Alvarez.
Recalde,
asesor laboral de la Confederación General del Trabajo,
definió a los trabajadores en negro como "desaparecidos
sociales" y coincidió en el diagnóstico del
sector empresario. "El trabajo no registrado es una de
las razones de la exclusión social y el desamparo en
el que se encuentran los trabajadores", dijo.
Según
Recalde, deben instrumentarse medidas que vayan en dos direcciones.
Una primera dirigida a la protección de los trabajadores
que estén en negro, "asegurándoles el pago
de la prestación por desempleo cuando sean despedidos".
Y una segunda, dirigida a los pequeños empresarios, "por
la vía de la simplificación de los trámites,
la capacitación y el apoyo estatal mediante todos los
medios posibles: impositivos, técnicos, tecnológicos,
crediticios", precisó.
Las
coincidencias de Abad con Recalde fueron notables. Hasta en
la definición del trabajador en negro. Ante el término
"desaparecido" empleado por el abogado de la CGT,
el titular de la AFIP opuso el de "parias sociales".
Para
Abad hay una batería de medidas de corto plazo que ya
están en vías de instrumentación, a las
que se deben agregar medidas de largo plazo. "Estoy hablando
de quince o veinte años de acción constante que
nos lleven a la erradicación del trabajo en negro. Se
infiere, entonces, que estoy hablando de lo que se llama una
política de Estado", enfatizó.
Entre
las medidas aludidas, el titular de la AFIP citó expresamente:
una agresiva presión fiscalizadora, la interposición
de todo tipo de frenos a la competencia desleal de quien no
paga impuestos y aportes provisionales o sociales. "El
Estado tiene la obligación de bajar el costo de la formalidad
y acabar con los impuestos distorsivos".
En
tal sentido, Abad rescató el uso de la tecnología
informática que, a partir de hoy, permitirá que
"cualquier trabajador tenga acceso a una página
web en la que pueda chequear su historia laboral y detectar
cuándo su empleador está en falta y, así,
denunciarlo ante las autoridades convirtiéndose él
mismo en un policía del trabajo".
Al
cierre del II Foro sobre Clandestinidad Laboral, Noemí
Rial destacó "lo saludable que significa ver que,
por primera vez, todos los actores económicos y el Estado
mismo hayan tomado conciencia de la realidad del trabajo no
registrado, única forma de que podamos terminar con la
legión de excluidos que nos ha dejado una década
en la que el Estado no estuvo presente, cumpliendo con sus roles
indelegables".
La
viceministro de Trabajo rescató las tareas conjuntas
que vienen desarrollando su cartera y la AFIP y ofreció
datos de una encuesta reciente en la que aparecen claramente
identificados los sectores que más participan en la generación
del empleo en negro: el servicio doméstico, las tareas
rurales, la construcción, los restaurantes y las pequeñas
empresas. En este caso, sin embargo, destacó las atenuantes
que ya habían sido explicadas por los demás compañeros
de panel.
Por
último, Rial propuso para un futuro "ir trabajando
sobre las formas de encarar soluciones a las situaciones atípicas
y encubiertas del trabajo en negro". Entre las primeras
citó, por ejemplo, el de sectores laborales como el de
los músicos, los actores, los deportistas y los remiseros,
entre otros. Entre los segundos, el de las pymes, que tienen
al 72 por ciento de su personal en negro.
Empresarios,
trabajadores y funcionarios del gobierno coincidieron en que
el tema está abierto y falta ahora avanzar en las soluciones
a través de un gran debate nacional en el que nadie quede
se haga el distraído.
|